jueves, 6 de diciembre de 2012

Informe de actividades realizadas durante la investigación y reflexión


Cuando decidí hacer esta investigación sobre la manera en que los medios tradicionales manejan las problemáticas causadas por la inseguridad, desde un principio consideré fundamental organizarme por parte.
Lo primero que hice fue buscar, vía internet, noticias de los medios de comunicación que aborden hechos delictivos en Rosario. Así, llegué a noticias de La Capital, La Nación y otros medios tanto locales como nacionales. De esta manera me di cuenta que el tema que había elegido no me iba a dejar con las manos vacías. Encontré en varias notas la estigmatización que yo quería indagar. (Link a noticias)

Luego, lo que hice fue acercarme a la Biblioteca Popular Pocho Lepratti, ubicada en Virasoro 39 bis. Ellos dicen que están en el corazón del Barrio Tablada. Es una organización civil, sin fines de lucro, nacida directamente de la crisis del 2001. Su nombre nace de Claudio Lepratti, un militante social comprometido con aportar al cambio por un mundo mejor, desde abajo, desde adentro, haciendo carne y visualizando la problemática social, la discriminación y la criminalización que los barrios carenciados sufrían por el hecho de ser consecuencia de las atrocidades del sistema. El laburo más profundo de Lepratti fue en barrio Ludueña y Las Flores, pero la Biblioteca de Tablada tiene su nombre por lazos de trabajo que sus fundadores habían forjado con Pocho.
Allí, en la Biblioteca que en el 2012 está cumpliendo su décimo años, se realizan talleres para los chicos, apoyo escolar, talleres de oficios para adultos, difusión de actividades comunitarias. También se trabaja la reconstrucción de la memoria, el pedido de justicia para quienes cayeron persiguiendo los ideales que hoy se labran en ese rincón de Tablada. En los últimos años se creó el Jardín de Infantes Las Hormiguitas, y la F.M La Hormiga, una radio comunitaria que nació con los beneficios de la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.
Esta Biblioteca consigue difundir sus espacios en los medios alternativos, con los cuales se trabaja desde una perspectiva de comunicación comunitaria. Los demás medios, los tradicionales, sólo la nombran cuando se realizan actividades que incluyen personalidades de alto reconocimiento a nivel nacional. La visita de Washington Uranga, por ejemplo, recorrió algunos de los medios de comunicación más reconocidos de Rosario.
Por todo ello, decidí acercarme a aquel lugar, para conocer el por qué de esta situación. Mi investigación busca demostrar que los medios hegemónicos hacen eco de los hechos delictivos y dejan de lado el trabajo de las organizaciones sociales. Carlos Núñez, director de la Biblioteca, me recibió un lunes. Él estaba en la sala principal, donde realiza el trabajo administrativo. En el fondo estaban los pibes, participando del apoyo escolar. La charla con Núñez se basó en conocer qué mirada sobre la inseguridad tienen desde la organización, y para indagar sobre el trabajo realizado desde allí.  
Por otro lado, tomé algunas fotografías y filme algunas escenas del barrio a bordo de mi bicicleta, para poder presentar un video que puede verse en la investigación.


El segundo paso fue conocer la mirada de un periodista. Decidí que si había alguien indicado, era Carlos del Frade, por su compromiso, por su manera de trabajar y por su manera de investigar. Nos comunicamos vía internet, me habían comentado de su generosidad y su disposición y no fui defraudado. Arreglamos en encontrarnos frente a la radio Red TL, en el bar La Buena Medida, “mi oficina”, me diría días después ya habiendo finalizado la entrevista.
Con del Frade me pasó lo que nunca me hubiera imaginado que iba a pasar, y lo que nunca hubiera querido que me sucediera. Volviendo a casa, satisfecho con la charla que habíamos tenido, me di cuenta que mi dispositivo de grabación me había fallado. Ni bien llegué a casa transcribí todo lo que me acordaba de cada respuesta que me había dado. Fui consciente de que la fuente no iba a tener el mismo peso sin la existencia del audio que justificara las declaraciones del periodista. No pensé en desaprovechar la entrevista, y decidí que de todas maneras aunque sea lo poco que me acordaba iba a ser utilizado para la investigación.
Con estas fuentes, y con el material documental que conseguí, comprendí que tenía lo suficiente para demostrar lo que desde un principio venía sosteniendo. Creo haber dejado en claro que los hechos delictivos son una realidad en un barrio como Tablada, pero más allá de eso hay otra realidad. La mayoría de los medios hegemónicos no indagan sobre esa otra realidad, y con las fuentes consultadas se abre una puerta para entender el por qué de esas decisiones.
Como conclusión puedo decir que nunca es suficiente el trabajo que uno realiza sobre una temática específica. Aun habiendo terminado la investigación, soy consciente que hay cosas que podrían haber tenido un lugar en este trabajo y finalmente, por distintos motivos, no se ha logrado. Por otro lado, queda la tranquilidad de haber puesto la energía en un tema que creo yo puede ser interesante si no se lo deja de lado. Es cuestión de seguir trabajando para poder cambiar esa mirada que el público tiene sobre los medios de comunicación y, obviamente, viceversa.



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