miércoles, 12 de junio de 2013

Encrucijada

Ya van dos veces que me pasa. No sé qué hacer, cómo manejarlo. Suena el teléfono, atiendo y siempre del otro lado una señorita muy amable. Ella me pregunta si yo le llevé un currículum y ante mi inminente respuesta afirmativa pasa a comentarme de qué se trata la llamada. Sucedió así, dos veces en menos de una semana con distintos posibles empleos. Uno en un call center y otro en una de las multinacionales más importantes del país. Ambos trabajos ocupan el día viernes las horas que tengo de cursado en el Postítulo de Periodismo.
La respuesta es obvia, a pocos meses de terminar el cursado no voy a bajar los brazos por un trabajo. Me apena que si pueda trabajar el resto de los días de la semana y que sólo por tener ocupado el horario de los viernes de 18 a 22 no pueda tomar el empleo. Vale destacar que tampoco estas empresas se manejan con el futuro empleado con la amabilidad de amoldar ese detalle con el reemplazo en otro horario u otros recursos. Así, la situación sigue complicada, esperando algún trabajo que pueda amoldarse a mis mínimas exigencias.  

Esta zona

Viví en el centro de Rosario durante cuatro años desde que llegué de San Nicolás. Mucho ruido, muchos autos, mucho ruido. El contrato del último alquiler estaba terminando y, ante el inevitable aumento del precio, comenzamos a pensar en otro lugar. Estábamos de acuerdo en buscar un lugar alejado de ese centro que nos había dejado tantas historias pero que ya nos estaba atormentando.

Fue así que encontramos una guarida nueva, una casita de pasillo en la zona de las calles Ocampo y Sarmiento. Es nuestra nueva zona, roja para algunos, multicolores para otros.