Cuando decidí hacer esta
investigación sobre la manera en que los medios tradicionales manejan las
problemáticas causadas por la inseguridad, desde un principio consideré
fundamental organizarme por parte.
Lo primero que hice fue buscar,
vía internet, noticias de los medios de comunicación que aborden hechos
delictivos en Rosario. Así, llegué a noticias de La Capital, La Nación y otros
medios tanto locales como nacionales. De esta manera me di cuenta que el tema
que había elegido no me iba a dejar con las manos vacías. Encontré en varias
notas la estigmatización que yo quería indagar. (
Link a noticias)
Luego, lo que hice fue acercarme
a la Biblioteca Popular Pocho Lepratti, ubicada en Virasoro 39 bis. Ellos dicen
que están en el corazón del Barrio Tablada. Es una organización civil, sin
fines de lucro, nacida directamente de la crisis del 2001. Su nombre nace de
Claudio Lepratti, un militante social comprometido con aportar al cambio por un
mundo mejor, desde abajo, desde adentro, haciendo carne y visualizando la
problemática social, la discriminación y la criminalización que los barrios
carenciados sufrían por el hecho de ser consecuencia de las atrocidades del
sistema. El laburo más profundo de Lepratti fue en barrio Ludueña y Las Flores,
pero la Biblioteca de Tablada tiene su nombre por lazos de trabajo que sus
fundadores habían forjado con Pocho.
Allí, en la Biblioteca que en el
2012 está cumpliendo su décimo años, se realizan talleres para los chicos,
apoyo escolar, talleres de oficios para adultos, difusión de actividades
comunitarias. También se trabaja la reconstrucción de la memoria, el pedido de
justicia para quienes cayeron persiguiendo los ideales que hoy se labran en ese
rincón de Tablada. En los últimos años se creó el Jardín de Infantes Las
Hormiguitas, y la F.M La Hormiga, una radio comunitaria que nació con los
beneficios de la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.
Esta Biblioteca consigue difundir
sus espacios en los medios alternativos, con los cuales se trabaja desde una
perspectiva de comunicación comunitaria. Los demás medios, los tradicionales,
sólo la nombran cuando se realizan actividades que incluyen personalidades de
alto reconocimiento a nivel nacional. La visita de Washington Uranga, por
ejemplo, recorrió algunos de los medios de comunicación más reconocidos de
Rosario.
Por todo ello, decidí acercarme a
aquel lugar, para conocer el por qué de esta situación. Mi investigación busca
demostrar que los medios hegemónicos hacen eco de los hechos delictivos y dejan
de lado el trabajo de las organizaciones sociales. Carlos Núñez, director de la
Biblioteca, me recibió un lunes. Él estaba en la sala principal, donde realiza
el trabajo administrativo. En el fondo estaban los pibes, participando del
apoyo escolar. La charla con Núñez se basó en conocer qué mirada sobre la
inseguridad tienen desde la organización, y para indagar sobre el trabajo
realizado desde allí.
Por otro lado, tomé algunas
fotografías y filme algunas escenas del barrio a bordo de mi bicicleta, para
poder presentar un video que puede verse en la investigación.
El segundo paso fue conocer la
mirada de un periodista. Decidí que si había alguien indicado, era Carlos del
Frade, por su compromiso, por su manera de trabajar y por su manera de
investigar. Nos comunicamos vía internet, me habían comentado de su generosidad
y su disposición y no fui defraudado. Arreglamos en encontrarnos frente a la
radio Red TL, en el bar La Buena Medida, “mi oficina”, me diría días después ya
habiendo finalizado la entrevista.
Con del Frade me pasó lo que
nunca me hubiera imaginado que iba a pasar, y lo que nunca hubiera querido que
me sucediera. Volviendo a casa, satisfecho con la charla que habíamos tenido,
me di cuenta que mi dispositivo de grabación me había fallado. Ni bien llegué a
casa transcribí todo lo que me acordaba de cada respuesta que me había dado.
Fui consciente de que la fuente no iba a tener el mismo peso sin la existencia
del audio que justificara las declaraciones del periodista. No pensé en
desaprovechar la entrevista, y decidí que de todas maneras aunque sea lo poco
que me acordaba iba a ser utilizado para la investigación.
Con estas fuentes, y con el
material documental que conseguí, comprendí que tenía lo suficiente para
demostrar lo que desde un principio venía sosteniendo. Creo haber dejado en
claro que los hechos delictivos son una realidad en un barrio como Tablada,
pero más allá de eso hay otra realidad. La mayoría de los medios hegemónicos no
indagan sobre esa otra realidad, y con las fuentes consultadas se abre una
puerta para entender el por qué de esas decisiones.
Como conclusión puedo decir que
nunca es suficiente el trabajo que uno realiza sobre una temática específica.
Aun habiendo terminado la investigación, soy consciente que hay cosas que
podrían haber tenido un lugar en este trabajo y finalmente, por distintos
motivos, no se ha logrado. Por otro lado, queda la tranquilidad de haber puesto
la energía en un tema que creo yo puede ser interesante si no se lo deja de
lado. Es cuestión de seguir trabajando para poder cambiar esa mirada que el
público tiene sobre los medios de comunicación y, obviamente, viceversa.